Ancla sin barco

¿De qué sirve un ancla en tierra si no tiene un barco al que dar estabilidad?

¿De qué sirve un ancla en tierra si no tiene un barco al que dar estabilidad? El valor de un ancla se aprecia cuando nuestro barco necesita seguridad y quietud y el mar en el que está no lo deja reposar. Si quieres comprobar que tan sólida es la seguridad que tienes en tu relación de pareja, tendrás que salir al mar, experimentar los vaivenes de vuestra vida en común y buscar entre los “aperos de vuestra nave” aquellas cosas que os anclan el uno al otro.

¿Os atrevéis a hacer una primera maniobra de anclaje?

Poneos uno frente al otro. Miraos a los ojos…durante unos segundos en silencio, sin decir nada… Si, si ya sé que es difícil hacerlo sin que os entre risa o vergüenza o ambas cosas.
Hacedlo de todos modos y cuando hayan pasado unos segundos os dais un buen abrazo, sin prisas, sin miedos, solo pensando que entre tus brazos tienes a la persona que amas.
Después os preguntáis el uno al otro: ¿Cómo sabes que te amo? Y dadle tiempo, callad y esperad y cuando hable escuchad con atención su respuesta. Si te sorprende mencionando alguna cosa que no esperabas y llegas a la conclusión de que lo has hecho sin proponértelo, eso es lo que hace el amor. Eso es un ancla para vuestra relación porque no sólo necesitamos sentirnos amados. También necesitamos saber que alguien recibe nuestro amor. Que con nuestras imperfecciones, defectos y contradicciones, alguien es capaz de ir más allá de lo que ve cuando nos ponemos feos y avanza entre la maleza llena de espinos para descubrir detrás de todo a una persona, a menudo asustada y vulnerable, que ama y que no puede evitarlo.

¡Feliz maniobra, amigos/as!

Nota: La maniobra funciona mejor si de fondo os ponéis una música suave que os guste.

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